No saberlo todo

Cuando está bien no saberlo todo

Motivada por algunas experiencias laborales no del todo exitosas y convencida de que en el mundo de los proyectos de software algo estábamos haciendo mal, me fui nutriendo de información y entendiendo de a poco que es eso que llamamos agilidad.

Fui comprendiendo que el mindset ágil es una forma de pensar, que hace foco en los principios de la entrega de valor, satisfacción del cliente, y trabajo colaborativo, pero lo que más me sedujo fue la idea de que parece estar bien no saberlo todo.

Dado que tengo la fortuna de conducir un equipo de trabajo, me tomé el atrevimiento de hacer pequeños experimentos personales, que me hicieron pasar por el cuerpo eso que me fue haciendo sentido. Y después de un par de tropezones, entendí, que para lograr la agilidad hay que empezar por el corazón de la organización: su cultura.

Ya sabemos que en estos tiempos, las organizaciones necesitan transformaciones digitales profundas para su propia supervivencia, que sin la ayuda de la tecnología se les dificultará expandir sus negocios y fidelizar a sus clientes, en definitiva: subsistir. Lo que aún no vemos muy claro, es que esa transformación, para ser exitosa, debe ser cultural.

Pensémoslo así: para cambiar la cultura de una organización debemos hacer un profundo trabajo humano con las personas. Por otro lado, para transformarnos, debemos comenzar a ser algo que nunca fuimos, y para conseguirlo es fundamental abandonar la creencia de que sabemos hacer bien las cosas que nunca hicimos, y ni hablar de la idea mágica de que vendrá un consultor y logrará ese maravilloso cambio sólo, simplemente porque sabe hacerlo.

Los invito, entonces, a abrazar la humildad profesional y emprender ese camino de transformación de a poco, entendiendo que la prudencia deberá ser nuestra mejor aliada, porque cada organización es diferente, como lo es cada persona. De eso, creo entender, se trata la agilidad.

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