El futuro

El futuro está aquí. ¿Cuán ágil sos para adaptarte?

La velocidad con la que cambian las cosas no tiene precedentes. Mirando el mundo a través de la lente de COVID-19 cada día que vivimos y nuestras expectativas de los que vendrán se modifican y traen nuevos desafíos. Hoy a todos nos preocupa mantener las organizaciones a las que pertenecemos funcionando, los equipos conectados, productivos, y mientras tanto, luchamos por ordenar este “nuevo anormal” en nuestras vidas cotidianas.
La virtualización del trabajo llegó para todos sin aviso y sin excepciones. Para quienes impulsamos el teletrabajo desde hace tiempo y lo practicamos e implementamos en equipos desde hace años, lo relacionamos con productividad, motivación y compromiso para aquellos perfiles y puestos “teletrabajables”.
Pero Kronos -el tiempo de la planificación y la medida-, y Kairos -el tiempo de la oportunidad- no siempre se llevan bien. Kairos tiene la costumbre de presentarse por sorpresa, no sólo es menos fiable que Kronos sino que además no se queda mucho con nosotros. En estos días, Kairos llamó a nuestra puerta y es momento de experimentar y aprender.

“Agilidad es hacer cuando no sabés todo lo que necesitás saber para hacer”, dice Pete Beherns, uno de los padres de la agilidad, o sea se trata de empezar a hacer aunque pensemos que no estamos listos. En las organizaciones se traduce como la capacidad para renovarse, adaptarse, cambiar rápidamente en un ambiente en mutación, incierto y turbulento. ¿Algo parecido a nuestros días?
Los valores y principios de las prácticas de los líderes ágiles son lo que nos pueden ayudar a pasar de un estado reactivo a uno creativo capaz de ver este momento con una “mentalidad de crecimiento”, según sostiene Carol Dweck, psicóloga de la Universidad de Stanford , a la capacidad de hacer el esfuerzo de no huir de la dificultad y verla como oportunidad de aprendizaje donde los errores no son una catástrofe sino parte de la evolución.Llegó el momento de aprender del futuro en lugar de considerar el pasado, porque aprender del pasado sería repetir patrones o modelos que tenemos que abandonar, y el futuro está aquí, lo querramos o no. No podemos seguir igual y manejarnos con una mentalidad 2.0. que se sustenta en el individualismo, la planificación y la competencia, en un mundo 4.0, basado en la confianza y la responsabilidad, que promueve el enfoque en el cliente y el avance más que la perfección.

¿Por dónde empezar con el cambio? Pasada la fase de negación o resistencia, aceptando que ya no se trata de una era de cambio sino de un cambio de era, es momento de explorar y aprender a desarrollar líderes ágiles en toda la organización.

Propongo tres niveles de atención para observar en estos días: Presencia, Lenguaje y Mirada.

PRESENCIA: Aunque estemos trabajando con equipos remotos, hay que priorizar el “cara a cara”, al menos dos veces por semana. La energía y predisposición que tenemos en las reuniones virtuales no son las mismas que en las presenciales, por lo tanto requieren de otro diseño.

La herramienta no hace a la conversación. ¿Qué tipo de encuentro necesitamos tener, cuál es su propósito? en función de eso determinar el mecanismo que vamos a utilizar, a quiénes convocar y cuáles son las herramientas disponibles.

Tiempo, menos es más. Hoy hay una vorágine de conferencias telefónicas, webinars y chats. Los tiempos de reunión y capacitación se acortan pero hay que considerar que los de preparación se agrandan.

Soporte visual o gráfico son elementos claves para agilizar el encuentro, generar dinámicas y hacer la reunión colaborativa y participativa. ¿Qué podemos enviar previamente para generar un encuentro de intercambio corto y que agregue valor?

LENGUAJE: El lenguaje que utilizamos puede cambiar la perspectiva. Palabras como “cancelar” o “cerrar” son para eliminar del vocabulario en estos días. Hablar de “interrumpir, posponer, reutilizar, adaptar” ayuda e invita a clientes y equipos a ver otras posibilidades, otros proyectos y otra forma de organizarnos. Esta es también una oportunidad para conocernos y conectar con las personas a otro nivel. Es útil recordar que los equipos ágiles se basan en la conexión emocional, la confianza y el relacionamiento. ¿Qué podemos incorporar?

Daily: una reunión diaria breve, de alto nivel con el objetivo de sinconizarnos. La podemos hacer al comienzo o cierre del día, o si es necesario ambas. En este clima de incertidumbre tiene efecto multiplicador que evitemos que las personas adivinen como sigue la vida de un proyecto, del equipo, de su rol. Aunque no tengamos todas las respuestas crear un entorno estable de comunicación es positivo para todos.

Transparencia y Visibilidad: Hacer check-in con cada uno de los miembros del equipo para que puedan dar visibilidad y transparencia tanto de los avances como a los obstáculos que están teniendo, permite al equipo autogestionarse y establecer prioridades y foco. Resulta importante que este intercambio de información se de naturalmente y no con un enfoque “necesito controlarte para que trabajes”.

• Lenguaje Corporal: Los encuentros virtuales tienden a ir al punto y se pierde la calidez del encuentro presencial. El 50% de nuestras conversaciones tienen que ver con lo gestual y el 38% con el tono de voz. En las pantallas sólo vemos un gran rostro, en el texto o el audio de voz se pierde gran parte de la información, por lo tanto cuanto más optimicemos los canales que utilicemos, mejor para el entendimiento del equipo.


MIRADA:
Pasar de la lógica de la mirada individual a la mirada de equipo es el secreto de los equipos ágiles. Existe una variedad de herramientas colaborativas disponibles que permiten visualizar y compartir avances e información de proyectos. Pero además de las herramientas tecnológicas, es preciso considerar:

● Confianza y Compromiso: en un equipo todos tenemos una parte de responsabilidad por lo tanto es importante asegurar el avance, dar feed-back oportuno y compartir estrategias que nos permitan obtener resultados rápidos, ello además libera el potencial del equipo.

Colaboración: La complejidad deja afuera el mito del genio solitario o el control por silos, la comunicación en red, la gestión del conocimiento y el aprendizaje, tienen un enorme valor estratégico y son la llave de la innovación.

Aprendizaje del Error: Los cambios son incómodos, seamos conscientes de ello, y este es inédito en nuestras vidas. Incluyamos la aceptación del error (que no es otra cosa que un paso más en nuestro aprendizaje) y de la incertidumbre dentro de nuestras estrategias, preparaciones, mensajes y comportamientos.

¿Cómo te auto-evaluás en estos aspectos? ¿Tienen algo para aprender vos y tu equipo?

Licenciada en Psicología, con certificaciones internacionales en Coaching (ICC), Change Management (HUCMI) y Metodologías Agiles (UTDT), posee estudios de posgrado en Comunicaciones Organizacionales (FLACSO) y de Liderazgo (Universidad de Michigan-USA). Mónica tiene más de 25 años de experiencia en consultoría estratégica de transformación Cultural, Diseño Organizacional y Gestión del Cambio para el sector público y privado en proyectos de envergadura en Argentina y Latinoamérica.

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